Hola! Soy Vale.

Cuando comencé mi camino en Reiki, lo hice movida por un profundo deseo de ayudar a los demás. Pero muy pronto entendí que no podía acompañar verdaderamente a otro ser sin antes mirarme a mí misma, sin iniciar ese viaje hacia adentro donde habitan las sombras, las heridas y también la luz.

El Reiki fue abriendo en mí un espacio de silencio, de escucha y de ternura.
Fue un proceso lento, a veces desafiante, pero profundamente transformador.
Mi cuerpo, mis emociones y mis pensamientos comenzaron a encontrar un nuevo equilibrio, una nueva forma de habitarme.

En ese camino de auto-conocimiento y auto-cuidado, la vida me llevó a encontrar la Terapia Gestalt. Y con ella, una nueva forma de mirar: mirar mi historia con amor, abrazar lo que dolía, agradecer lo que fue.
La Gestalt me enseñó a estar presente, a confiar en el proceso y a reconocer la belleza incluso en aquello que alguna vez me pareció roto.

Hoy camino con gratitud.
Agradecida al milagro de la vida y a todo lo que en ella cabe: lo dulce y lo amargo, lo claro y lo oscuro, lo que llega y lo que se va.
Porque todo —absolutamente todo— ha sido parte del viaje de volver a mí.